mans

mans

dimecres, 12 d’agost de 2015

EL APOCALIPSIS DE LA EDUCACIÓN: LA ADICCIÓN TECNOLÓGICA.

De niño, con no más de 6 o 7 años, recuerdo con cierta nostalgia como nos divertíamos jugando con mis amigos a montar a caballo por la inmensidad de muchos paisajes que veíamos en televisión, en blanco y negro, claro, y con sólo 2 canales.

Una escoba de caña, con cola de esparto trenzado, hacía las funciones de un buen caballo, incansable y siempre dispuesto a la aventura.

Nuestra imaginación era increíble, puesto que tenía un absoluto protagonismo en todo lo que hacíamos para divertirnos y ociar en vacaciones.

Los juegos duraban hasta que agotados de correr y matar enemigos, dejábamos lo que estábamos haciendo y empezábamos una guerra con soldados de plástico pequeñitos o increíbles construcciones con piezas ajustables o mecanos metálicos. 




Por desgracia, hoy en día, eso ya casi no ocurre.

La mayor parte del tiempo de ocio, se pasa encerrado en una habitación no muy grande y mirando sin parar una pantalla de plasma plana a la que conectamos una video-cónsola que nos domina con total impunidad y absoluta indiscriminación.

¡Que los dioses protejan al que intente desconectar el juego, o proponga dejar de jugar con el videojuego!

Lamentablemente y sin ser muy conscientes, empezamos una nueva era en una adicción que día a día va creciendo más, y como en cualquier otra, las consecuencias pueden ser peligrosas y desadaptativas en extremo. El concepto de adicción se refiere a la enfermedad crónica y recurrente caracterizada por la búsqueda patológica de la gratificación y/o satisfacción a través del juego, con la imposibilidad de controlar dicha conducta y con un deseo constante y continuo de seguir jugando sin advertir los problemas que esta situación acarrean a la persona.



La era de la hiper-tecnología ha empezado a extenderse de forma viral y sin ningún control, convirtiéndose en la pandemia social más peligrosa de la era humana en toda su historia.

Hemos cambiado el caballo de madera que requería imaginación y juego social por un juego lógico que necesita nutrirse de nuestra personalidad y transformarnos en seres que sólo tienen un objetivo: destruir o ser destruidos. Se ha terminado el grupo para ir a lo individual, la risa por deseo a la agresividad por obligación, el compañerismo por la competitividad, en otras palabras, hemos aprendido a cambiar el ocio para descansar un rato de la vida que llevamos al ocio informático que sustituye las realidades de una vida que cada vez es más ficticia.


A partir de aquí, creo que se entiende un poco más que quiero decir con el apocalipsis de la educación.

La personalidad del niño es como una esponja y se nutre de todo aquello que su entorno le proporciona. Aprende sobre la marcha y se queda con lo que le motiva, interesa o le permite sentirse bien.

Es en esta situación dónde se produce el impacto del juego definido y con objetivos.

Como en todo negocio, los grandes y sustanciosos beneficios de la industria informática aplicada a los juegos, desarrolla sin rubor alguno, una grave dependencia al niño que le llevará progresivamente a convertir un deseo en una necesidad prácticamente vital, y dedicará casi todo el tiempo disponible a conectarse para jugar sin descanso hasta conseguir pasar todos los niveles del juego. Y eso, sólo es el principio.

Esta forma de jugar atenta contra la propia elección de la persona y tendrá consecuencias en el futuro en todos los sentidos. 

Como en cualquier campo, un uso adecuado de los juegos no debería generar inconvenientes ni problemas, pero lo cierto es que no somos del todo conscientes del peligro que supone un “dejar hacer” sin limitar el tiempo ni las situaciones de juego.

Los niños cuando juegan en silencio en su habitación no molestan, no existen y esa sensación de no tener que luchar con ellos por cada cosa y poder relajarse, hace que muchos padres o adultos responsables de los niños, permitan este tipo de actividad lúdica sin los límites y tiempo adecuados.

Sólo a nivel descriptivo y para poder plantearnos la conveniencia o no de cambiar algunos hábitos, los efectos negativos del exceso en el uso de videojuegos, puede producir importantes carencias y/o dificultades tanto a nivel físico como psíquico.

La Dra. Concepción Ruipérez Cebrián, pediatra del Hospital Quirón de Torrevieja, habla de los posibles riesgos de un uso excesivo de este tipo de juegos. Entre las más importantes, citaría:

FÍSICOS:

  • sedentarismo 
  • sobre-peso, obesidad 
  • disminución ejercicio físico 
  • mayor índice de hipercolesteremia 
  • mayor tendencia a la hipertensión 
  • alteraciones de sueño 

PSÍQUICOS:

  • aislamiento social 
  • mayor tasa de ansiedad 
  • irritabilidad 
  • ira 
  • déficit en el control de los impulsos 
  • dificultades para el contacto social 

Es importante advertir que esos síntomas patológicos pueden o no producirse, pero está claro que cada vez existen más casos y deberíamos ser más estrictos con la permisividad que facilitamos a los niños en este sentido. 





Desarrollar los juegos no tecnológicos, el deporte, los encuentro de amigos para hacer actividades al aire libre y estimular la imaginación del niño con actividades diversas, ayudarán a no compartimentar la atención del niño en un sólo sentido, y esa predisposición inicial a la curiosidad por todas las opciones de ocio, pueden disminuir la ya definitivamente instaurada "adicción a los videojuegos"